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"Disculpen la pequeñez", la columna semanal de Jaime Bedoya.

Sublime no es chocolate, columna de Jaime Bedoya

[Foto: Hugo Pérez / Archivo]

[Foto: Hugo Pérez / Archivo]

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Digamos que el Sublime no era chocolate y que el tío Johnny no era tu tío. Entonces la hora no era la hora y no se sintieron pasos. Con Rubiños en el arco la defensa no era colosal. No nos fuimos con Faucett, nadie pisó el Pisopak, Rayovac no era la pila y en Yompián no ganaban los que iban. No se dieron las cosas en la cancha.

No se pudo en México 86.
No se pudo en Italia 90.
No se pudo en EE. UU. 94.
No se pudo en Francia 98.
No se pudo en Japón-Corea 2002.
No se pudo en Alemania 2006.
No se pudo en Sudáfrica 2010.
No se pudo en Brasil 2014.

El sabor no era nacional. La chaposa no era la más sabrosa. No se dejó de compadecer al cholo. No me devolviste el rosario de mi madre, te quedaste con todo lo demás, y no me odiaste, por favor, yo te lo pedí. No la querías, patita. Nunca te pasaron la Manty. No te hiciste más joven así pasaran los años. No te volvió a llamar la llama.

No era la puntita, nomás. No era la misma chola, ni el mismo calzón. El Apra no era el camino. No era un presidente como tú. No era un país con futuro. No hubo honradez, no hubo tecnología, no hubo trabajo. No era inocente. No la debía, la temía. No conocía a sus pescaos, no firmaba a su hija y no era la plata del Holocausto. No era una hoja de ruta y no era verdad, era su letra. No era tan fácil caminar derecho. No era plagio, era copia, y no se cayó, se desplomó. No fue el así no lo hiciereis, que Dios y la Patria os lo demanden.

No se pudo con Alan García.
No se pudo con Alberto Fujimori.
No se pudo con Alejandro Toledo.
No se pudo con Ollanta Humala.
No se está pudiendo con PPK.

No te llamaron el lunes y la plata no llegó sola. No fueron dos más y te fuiste. No vi el semáforo, jefe. No hubo primera ni segunda. No viviste la vida y dejaste que la vida te viviera. No existía el número que usted ha marcado.

Dios no era peruano y santa Rosa no conversaba con los mosquitos. No era un gobierno de lujo y no hubo cariño al maestro ni tampoco eso de los niños primero. No hubo mendigo, no hubo banco de oro, no hubo empate con sabor a triunfo, y poto no es palabra.

No se metan con el chocolate, irresponsables. Las consecuencias podrían ser irreparables.


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